Cuando nació Héctor, sus primeros días durmió en su cuna junto a mi cama. Por la noches cuando se levantaba no hacía más que pararme, ir a la mecedora, pegarlo a su mi pecho, mecerme y esperar a que se durmiera de nuevo... pero hacer esto todas las noches me llevó a un estado de cansancio extremo que solo conocemos las madres!Una noche (como lo platiqué AQUI) llegué a un punto tal que me quedé dormida un segundo con él en brazos y por poco se me cae, fue espantoso! Ahí decidí leer un poco más sobre el colecho y sus beneficios, fue así como me convertí en una ferviente defensora de hacer una cama familiar y me funcionó a la perfección.
Héctor durmió en nuestra cama dos años, luego decidimos utilizar su cuna grande junto al lado de mi cama y quitarle el barandal, para hacer así una cama "más grande", le nivelamos el colchón al nuestro y "asunto arreglado", el duerme en su cuna pero a veces en la madrugada se corre a nuestro espacio. Hace como dos meses decidimos desnivelar su colchón y quedó más abajo que el de mi cama, para que de alguna manera mi colchón sirviera de barrera y ya no pudiera rodarse hacia nosotros y de esa forma cuidar mi panza y que no me cayera por las noches de golpe.
Hoy digo que ya no quiero colechar con Carolina, vengo varios meses pensándolo y creo que lo mejor es que se quede en su cuna junto al otro lado de mi cama, y que si llora pues me levante, le de pecho y la vuelva a poner en su cunita, pero ya no dormirla entre mi esposo y yo. Mis razones:
1.- Es un temor constante de aplastar a una criatura tan pequeñita, aunque con el paso de los meses te acostumbras a delimitar el espacio de tu propia cama.
2.- Héctor estará a solo unos metros y en la noche no podré estar pendiente si se rueda hacia nuestra cama y pueda por accidente aplastar a la niña.
3.- Pretendo cambiarlos a la recámara de junto (que está comunicada con la nuestra) quizá entre los 4 y los 6 meses de la niña, cuando Héctor sobre todo ya esté acostumbrado a la peque y puedan compartir un espacio común, que aunque hay una recámara para cada uno prefiero que compartan una habitación en esta etapa de su infancia, y si es junto a la nuestra mucho mejor, así podrán estar muy bien vigilados!
Mis hormonas y cambios químicos me tienen a veces a punto del llanto y del stress. Quiero pensar que esta es una desición acertada que nos beneficiará a todos como familia, tanto a los niños como a nosotros.
A fin de cuentas es una de la diversas maneras de colechar!
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